Cuestiones de Sociología, nº 14, e005, 2016. ISSN 2346-8904
Universidad Nacional de La Plata. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación.
Departamento de Sociología

 

NOTAS DE INVESTIGACIÓN /RESEARCH NOTES

 

Explicación histórica, socialismo y democracia. La trayectoria de Juan Carlos Portantiero

 

Luis Tapia

CIDES- Universidad Mayor de San Andrés
luistapiam@yahoo.com
Bolivia

 

Cita sugerida: Tapia, L. (2016). Explicación histórica, socialismo y democracia. La trayectoria de Juan Carlos Portantiero. Cuestiones de Sociología, 14, e005. Recuperado de http://www.cuestionessociologia.fahce.unlp.edu.ar/article/view/CSn14a05

 

Resumen
Uno de los objetivos de este artículo es reconstruir la trayectoria intelectual de Juan Carlos Portantiero en torno a un conjunto limitado de sus intereses: el socialismo y la democracia, en su relación, no por separado, a la vez que ello se vincula con la articulación de una estrategia de explicación histórica y sociológica. La otra veta del artículo analiza las relaciones entre culturas políticas y ciencia social, en particular la cultura de izquierdas y el desarrollo de las ciencias sociales en América Latina. Ello se ha realizado sobre la base de una lectura de casi toda su producción intelectual, tratando de rastrear y mostrar algunas continuidades y cambios o desplazamientos en sus ideas y preocupaciones. Se muestra que Portantiero elabora una estrategia de explicación social sobre la base de Marx, Lenin, Gramsci, Mao hasta fines de los setenta, preocupado por la socialización del poder y, entonces, de la economía. Las dos últimas décadas se concentra en la construcción de las condiciones de consolidación de la democracia, pensada como un régimen que incluya reconocimiento de minorías y funcione para reducir los monopolios económicos y políticos.

Palabras clave: Democratización; Socialismo; Cultura política

 

Historical explanation, socialism, and democracy. The career of Juan Carlos Portantiero

 

Abstract
This article traces the work of José Carlos Portantiero regards the relationship between democratization and socialism in his thought, and the articulation that he established between these and the production of an analytical strategy of sociological and historical explanation. This text also pays attention to the relationship between social science and political cultures, especially between the left political culture and the development of social sciences in Latin America. This has been done by reading almost all of his intellectual production trying to show the things that continue and some changes. The article shows that Portantiero has produced an analytical strategy made with some ideas of, Lenin, Mao and Gramsci until the end of the 70s, centered in the idea of the socialization of power and economy. After that he moved to the theme of the conditions of democracy in Latina America and Argentina, thinking by democracy a institutional set that includes recognition of minorities and limits to political and economic monopolies.

Keywords: Democratization; Democracy; Political culture

 

I. Explicación social y culturas políticas

A veces la producción de capacidades explicativas, esto es, de teorías y estrategias de investigación, es el resultado de preocupaciones e ideas políticas en su dimensión de proyecto y/o fines. En la historia de los sujetos, a veces la incorporación, emergencia y desarrollo de la preocupación por conocer el mundo y armarse de una explicación ocurre de manera paralela al despliegue subjetivo e intersubjetivo de preocupaciones éticas y políticas, a valoraciones sobre la condición de la vida social y a sus formas deseables. En algunos, la incorporación de una cultura política sirve para no hacer el trabajo de explicación del mundo a través de la propia experiencia cognitiva, procesando las ideas e información existentes; en otros, sirve para proveerse de ideas y objetivos, como parte de un proceso colectivo.

En la historia de las ciencias sociales de América Latina, muchas ideas, teorías y estrategias de investigación que configuran lo principal de nuestro patrimonio e horizonte intelectual han estado y están ligadas a culturas políticas y a sujetos que han sostenido preocupaciones ideológico- políticas claras. Una línea de relación es la que se da entre la necesidad de explicación histórica como condición de realización de las ideas políticas.

Un tipo de circunstancia en la que se despliega esta línea de causalidad es aquella en la que se hace necesario comprender por qué las cosas o los procesos políticos no ocurren como la teoría o una filosofía de la historia lo prevé y, por lo tanto, ello contradice e imposibilita la realización del proyecto político. En algunos casos esto implica comprender las razones o causas del fracaso, en otros, la emergencia de otras fuerzas y proyectos que tienen más éxito en la dirección de los procesos sociales y políticos.

En condiciones no negativas, igualmente se hace necesario pensar las condiciones de posibilidad de la construcción y la reforma política y social rastreando la historia local, regional y mundial. Dar cuenta de la causalidad histórico-social es una condición de posibilidad de la inserción de los proyectos políticos en la vida política cotidiana y de las reformas que pueden producir en la vida social.

Para hacer política y disputar la dirección cultural de un país se necesita de la explicación histórica; se necesita articular una concepción en su dimensión nacional, mundial, que contenga de manera desigual elementos de estas diferentes dimensiones, en el proceso de constitución como sujeto político; aunque esta relación se recrea una y otra vez. Aquí estoy pensando, con Gramsci, que hacer política implica ser sujeto de prácticas de organización y dirección de la cultura, que contiene prácticas y formas de articulación de la vida social, económica y política.

Las ciencias sociales son un modo de trabajar las explicaciones del mundo social. En este sentido, son parte de la cultura: no sólo en el sentido de descripción específica histórica y explicación causal ex post, sino también en el de ser parte de las formas de comprensión de la vida cotidiana y de las ideas que en la política se utilizan para organizar, articular y dirigir sociedades y países.

Las ciencias sociales se han desarrollado en contextos de lucha política y cultural, en diversas articulaciones con ideologías políticas y desplegando argumentaciones o estrategias de distinción y autonomía relativa en esos contextos. Durante buena parte del siglo XX en América Latina, el desarrollo de las ciencias sociales ha estado ligado al desarrollo de culturas políticas y de intelectuales orgánicos de bloques históricos o proyectos políticos y la construcción de los mismos; es decir, de sujetos que han participado en la producción de conocimiento social y a la vez en la vida política. En este breve escrito, reviso de manera selectiva la trayectoria de Juan Carlos Portantiero, en torno a dos ejes de relación. Por un lado, explicación histórica, democracia y socialismo; por el otro, la consideración de lo que llamaré la dimensión nacional en lo histórico intelectual y la dimensión cosmopolita.

II. La estrategia marxista de análisis político y sociológico

Portantiero nace en 1934 en Buenos Aires. De joven se incorpora al Partido Comunista y trabaja en el ámbito del periodismo y las revistas político-culturales1 vinculadas al partido. En la década de los 60 en Córdoba, forma parte del grupo que funda y publica Pasado y Presente. Debido al carácter crítico y la autonomía intelectual desplegada por el grupo, son expulsados del partido. Pasado y Presente tuvo dos épocas. Se publica de 1963 a 1965 y luego durante 1973. En el primer período Portantiero publica: “Política y clases sociales en la Argentina actual”2, y en el segundo período publica: Clases dominantes y crisis política en la Argentina actual”3.

Pasado y Presente, como muchas otras revistas socialistas de la época, presenta un componente cosmopolita y otro nacional. Publica trabajos y debates europeos, sobre todo y en particular italianos, y a la vez analiza y discute la historia y la política nacional. Los trabajos de Portantiero están centrados en realizar una caracterización de la clase dominante en la Argentina.

Por esos mismos años, los primeros libros de Portantiero son dos que se centran en momentos importantes de la historia política de la Argentina: la conquista de la autonomía universitaria y luego la emergencia del peronismo.

En Estudiantes y política,4 Portantiero analiza primero la emergencia del movimiento estudiantil en el contexto de la política y la historia nacional, y luego sus diferentes formas de expansión en América Latina; esto es, piensa el movimiento de la autonomía universitaria en el horizonte cosmopolita continental que articula la política estudiantil en la época y los efectos que tiene sobre el resto de la política en varios países latinoamericanos, en los que los jóvenes generan partidos y organizaciones que han de articular importantes procesos de reforma moral e intelectual en sus países, a la vez que se piensan como movimientos políticos continentales, como el APRA.

En este trabajo se piensan los movimientos estudiantiles en relación con los cambios socio-económicos de la época; esto es, los cambios en las estructuras económicas y los cambios de fase del capitalismo, y las transformaciones que esto induce en la estructura de clases y en la composición de la clase dominante; siendo la tendencia más fuerte la sustitución del predominio agrario latifundista por la burguesía intelectual y la sustitución de los discursos ideológicos conservadores por el liberalismo. Se piensa un movimiento específico como parte de los cambios de la época en las sociedades modernas o en proceso de modernización.

Esta ha de ser una constante en el trabajo de Portantiero: pensar procesos y coyunturas específicas en el contexto de los cambios y procesos a nivel nacional y, a la vez, en el contexto de los cambios, tendencias y estructuras de la época. Así lo ha de hacer cuando trabaje sobre el peronismo, la clase dominante, el socialismo y la izquierda, y la transición a la democracia.

El texto que fue elaborado junto a Miguel Murmis5 está dirigido a explicar las condiciones históricas, sociales, económicas y políticas de emergencia del peronismo. En este sentido, es un libro que se centra en el estudio de los efectos de los cambios en la economía en la clase dirigente y el Estado argentino. El libro estudia las discusiones sobre política económica e industrial entre las diferentes fuerzas sociales y políticas, mostrando cómo la política de sustitución de importaciones y de industrialización en gran parte fue dirigida por el bloque agrario, que no perdió el poder durante esta fase de industrialización de las primeras décadas del siglo XX.

La emergencia de la nueva clase obrera es vista sobre el fondo histórico de estos cambios internacionales y de las relaciones de fuerzas e ideas económicas en el seno de la clase dominante y dirigente. Si bien el libro es sobre la emergencia del peronismo, los estudios se centran en la clase dominante. En este sentido, el proceso de emergencia de la nueva clase obrera es deducido del análisis de los cambios socio-económicos, y en particular del análisis de las políticas económicas del bloque dominante y de los debates que se desplegaron en su seno.

Los estudios sobre el peronismo son un análisis de la clase dominante y las pugnas entre el bloque agrario y el industrial, así como de su articulación. El libro no es un estudio centrado en la clase obrera y la organización del peronismo sino un estudio sobre el país, en particular sobre la clase dominante. Esta es la veta de pensar la Argentina, la dimensión nacional, que se retoma con fuerza en el período de transición a la democracia.

La otra preocupación de Portantiero que se despliega en la dimensión ético-política del proyecto, en los años 70, tiene que ver con el socialismo. El argumento que Portantiero sostiene en estos años establece una relación fuerte entre socialización del poder y socialización de la economía;6 esto es, la socialización del poder es la condición de posibilidad de “la socialización de la producción y la economía”. Allí hace una crítica del proceso y las ideas por medio de las cuales el partido acaba sustituyendo las formas políticas del poder obrero y las formas de deliberación. Portantiero caracteriza a los países en los que se ha pretendido construir socialismo bajo este patrón como formaciones en las que se ha producido una estatización de los medios de producción y ha surgido una tecnocracia vinculada al partido que controla y dirige las empresas, pero la propiedad está en manos de la burocracia estatal del partido. No hay propiedad por parte de los trabajadores. Frente a esto, Portantiero recuerda las consideraciones de Marx sobre la Comuna y el hecho de que la sociedad alternativa tendría que ser descentralizada y montada sobre las formas de democracia de los trabajadores.

En este sentido, Portantiero ve en las comunas populares chinas la forma contemporánea que sería el referente más cercano al ideal inicial, porque acerca la vida productiva a los procesos de discusión y deliberación política7.

En este breve texto, que es una ponencia presentada en una discusión colectiva sobre este tema en la Universidad del Salvador, se establece una fuerte relación entre democracia y socialismo: es la socialización de la política lo que hace posible la socialización de la economía y el socialismo cabe pensarlo como la articulación o complementación de ambos procesos.

En la década del ´70 Portantiero ha de articular una estrategia explicativa, que se acompaña de aspectos evaluativos y valorativos. Esta estrategia se compone por una articulación del pensamiento de Marx, Lenin, Gramsci, que se complementa con elementos maoístas. Por otro lado, durante esta década se gestan algunos trabajos que conforman su libro Los usos de Gramsci, publicado en la década de los ´80 en México y que ha de tener mucha influencia en la formación de las ciencias sociales durante esa década, así como en la formación de los militantes políticos de izquierda.

Por otro lado, Portantiero elabora unos apuntes que son la preparación sistemática de un curso genérico sobre Política y sociedad, que impartió primero en FLACSO Argentina y luego en México. Este texto primero contiene 13 lecciones, que son toda una estrategia de análisis político y social que parte desde el nivel analítico del actor, aunque siempre está como fondo teórico el sistema social o sociedad como unidad orgánica; y luego va desarrollando las categorías pertinentes a grados crecientes de complejidad, que configuran diferentes niveles de análisis.

Se supone primero la totalidad como punto de partida y luego se empieza por el actor, pero a diferencia de las sociologías de la acción funcionalistas, Portantiero desarrolla la articulación de las categorías de formación económico-social, reconstruyendo el debate que se da en el seno del marxismo. Luego introduce la noción de sistema hegemónico bajo la perspectiva de la centralidad de la política.

El marxismo de Portantiero siempre fue un marxismo más político, en el que la dinámica de desarrollo de las fuerzas productivas y los modos de producción, (que siempre son tomados en cuenta en tanto determinación histórica) son pensados a partir de la sobredeterminación y la productividad de la política.

Para pensar la relación entre economía y política en perspectiva histórica, Portantiero introduce, por un lado, la noción de desarrollo desigual y combinado de Trotsky; y por otro, la idea de hegemonía de Gramsci. Esto implica pensar el capitalismo y el Estado como construcciones históricas que difieren entre sí sobre todo por la política. A esta articulación de Lenin, Trotsky y Gramsci, Portantiero incorpora la dialéctica desarrollada por Mao, que implica distinguir las contradicciones principales y secundarias, y el aspecto principal y secundario de cada contradicción. Así, revisa la revolución rusa y la china.

En este texto, como también en Los usos de Gramsci, se despliega un gran conocimiento o erudición sobre los debates en el seno del marxismo y el movimiento socialista y comunista de fines del siglo XIX e inicios del XX. En ese sentido, estos textos tienen un doble componente. Se desarrolla una estrategia de análisis social y político y, a la vez, se realiza una historia de las ideas y de los debates que se han desplegado en el ámbito de las ideas y los movimientos socialistas. Ambos recorridos constituyen una guía que sirve para orientarse en el estudio de la historia intelectual y política de las izquierdas y, en particular, del marxismo. Este texto es sobre todo una guía para hacer análisis social y político.

A las dimensiones señaladas luego se articulan de manera más analítica el papel del Estado y las relaciones de fuerzas y las crisis, para después incorporar la dimensión nacional, sobre todo en una perspectiva gramsciana. Estas clases escritas son una estrategia de análisis que integra los principales momentos de producción teórica en el seno del marxismo, con el propósito de articular un modo de distinguir e integrar niveles de análisis, que van de la formación social al sistema hegemónico, integrando en cada nivel la relación entre economía y política. Una dimensión de esta estrategia es que sirve como una guía de trabajo en el campo de la ciencia social; pero a la vez está fuertemente imbricada a un análisis político vinculado a una cultura política específica: el socialismo.

Es este sentido, hay una politización, en tanto articulación de capacidades analíticas y de componentes ideológicos, que era común en esos años, tanto en el ámbito universitario como en los de formación de militantes políticos. El texto no está preocupado solamente por cómo hacer explicación socio-política sino también por cómo o en qué condiciones es posible la revolución; por eso el principal referente son las revoluciones rusa y china.

III. La recreación de Gramsci

A finales de los ´70 e inicios de los ´80 Portantiero prepara los ensayos que reúne y publica como Los usos de Gramsci.8 Este libro forma parte de una segunda ola de difusión del pensamiento de Gramsci en América Latina que se da en esos años. Por un lado, como resultado de la influencia del trabajo editorial de Pasado y Presente en México; esto es, de gramscianos argentinos en este país. Por otro lado, se relaciona con la influencia del comunismo italiano en la izquierda mexicana y las relaciones que establece en este período, que es de un florecimiento de traducciones y publicaciones de la obra de Gramsci en México.

En esos años se publican Los Cuadernos de la Cárcel9 según el ordenamiento realizado por Toggliati. Pasado y Presente también traduce a varios gramscianos italianos contemporáneos, como Biagio de Giovanni y Giussepe Vacca, y otros estudios sobre Gramsci, como los de Macciochi y Buci-Glucksman. Esta corriente de difusión genera también una vigorosa teoría política mexicana, como la de Carlos Pereyra, quien articula Gramsci con Althusser y el rigor de la filosofía analítica de la ciencia y la historia.10

Los usos de Gramsci de Portantiero presenta varias facetas. Una de ellas consiste en una rica reconstrucción de los debates en el seno de las Internacionales socialista y comunista, entre Lenin, Trotsky y los socialdemócratas. En este sentido, es una continuación del análisis realizado en Política y sociedad. Aquí, la reconstrucción del debate se hace en torno al tema de las crisis, en sus varias dimensiones: crisis del capitalismo, que lleva a una situación revolucionaria y una revolución en Rusia, y a experiencias consejistas en Europa, a las que sucede la emergencia del fascismo; y las guerras o crisis de la hegemonía burguesa, crecimiento del movimiento obrero y reconstitución del dominio capitalista.

Los usos de Gramsci es una excelente explicación de lo central de la teoría y pensamiento de Gramsci, que tiene una doble virtud. Sitúa las propuestas explicativas y el proyecto teórico-político de Gramsci en el debate y la historia política de su época. En este sentido, es una exposición historicista de un pensamiento político historicista. A su vez, se trata de la exposición-reconstrucción de la estrategia explicativa de Gramsci desde la mirada de un latinoamericano. Se lee y usa a Gramsci situándolo en la historia, desde preocupaciones que vienen de la historia local y latinoamericana.

Una línea de afinidad gira en torno a la crisis y la necesidad de reflexividad que permite explicar la derrota política y pensar el proyecto político hacia adelante. Gramsci vivió la experiencia de la derrota del movimiento obrero y comunista en Europa posterior a la revolución rusa, que consistió en el intento de expandir la estrategia de la guerra de movimiento contra lo que se consideraba el núcleo del poder burgués y capitalista: el Estado. Fracasó debido a una larga articulación histórica de una hegemonía burguesa en la organización de la cultura y la sociedad civil, para ponerlo en términos de Gramsci. La experiencia italiana contó, sin embargo, con el consejismo, que implica disputar el poder en la fábrica y empezar a rearmar la vida social desde el lugar del trabajo. Esto implicaba pensar la transformación social desde fuera del gobierno y del Estado.

Gramsci tuvo como preocupación central pensar por qué la revolución no fue posible en Italia y en el resto de Europa. La estrategia explicativa se articuló en torno a una teoría de la hegemonía, que es una constelación compleja de categorías para pensar lo social como una construcción histórica de lo nacional y las sociedades y países.

Portantiero viene también de otra experiencia de derrota de la izquierda en la Argentina11 y parte de América Latina, que incluye la derrota de los movimientos nacionalista y populistas, así como la emergencia de un tipo de proyecto fascista en el sur, aunque la existencia de un sujeto y un proyecto fascistas no cuaje como régimen político, a no ser en Chile, por no haberse configurado a la vez un movimiento de masa fascista.12

Considero que, por esta sintonía, el tema de la crisis se vuelve central en este modo de presentar Gramsci a los latinoamericanos, a la vez que se lo usa para pensar nuestras realidades. Pienso que hay una cierta equivalencia entre el libro de José Aricó sobre Marx y América Latina y Los usos de Gramsci, aunque hay significativas diferencias también. En ambos se estudia la historia político-intelectual del marxismo como parte de un proceso de apropiación de una concepción del mundo y de una estrategia de explicación histórico-social. Esta apropiación-exposición es una recreación que contiene memoria histórica en tanto reconstrucción de una matriz teórica y la historia de su modo de emergencia y producción; explicación histórica de las preocupaciones cognitivas, de las articulaciones teóricas, de los debates, también de los prejuicios y errores, como en el caso de los escritos de Marx acerca de América, en particular sobre Bolívar. Se trata de una apropiación-exposición-recreación orientada a pensar América Latina, hecha con un espíritu cosmopolita, pero con raíces históricas regionales.

Gramsci introduce un cambio significativo en el modo de pensar lo nacional, como un proceso de construcción histórico-política a través de la organización de la cultura, que implica también la articulación de Estado y sociedad civil a través de un bloque histórico. Este proceso de constitución de un bloque histórico explica la formación y desarrollo de una nación, mucho más que el folclore, la lengua y la tradición.

Es esta perspectiva desarrollada por Gramsci, la de pensar las sociedades y países como construcciones históricas y políticas más o menos largas y estructurales, atravesadas por la organización de modos de producción y explotación, y por diversas capacidades de dirección y cambio político económico y social, lo que Portantiero expone en los ensayos de este fértil libro.

Otro eje es el análisis de coyuntura, que es el objeto del ensayo final. Lo peculiar del modo de hacer análisis de coyuntura en la perspectiva de Gramsci es que se piensa el movimiento en el fondo histórico de la transformación de estructuras económicas sociales y políticas, que son largas construcciones históricas, hechas por sujetos. En este sentido, la otra dimensión a tomar en cuenta seriamente es la de la iniciativa política de los sujetos, el ejercicio de la libertad y la capacidad de articular proyectos políticos.

En el seno del marxismo, la tendencia predominante ha sido la de subsumir el análisis de la coyuntura como parte del movimiento de las estructuras; en particular, explicar la política por la economía. Pero si esto se hace siempre y sólo se hace esto no se puede explicar la emergencia de cambios, de contradicciones, que son introducidos por la iniciativa de sujetos sociales y políticos y en la dinámica de interacción y disputa en la dirección de las cosas. En Gramsci hay un componente de articulación de los diferentes niveles de análisis, que van desde la configuración de un tipo de tiempo histórico y de civilización, sus fases de cambio, las articulaciones de Estado y sociedad a través de mediaciones, la guerra de posiciones como parte de la articulación de bloques históricos y hegemonía, que implica articular lo nacional, hasta el nivel de las acciones y hechos singulares, la iniciativa y mentalidad de los sujetos, pasando por varios niveles intermedios en los que se proponen categorías para pensar la organización de la cultura y la construcción de Estado y países en el horizonte de la dimensión nacional.

Esta secuencia de categorías articula la trama cambiante en la que suceden y se distinguen las coyunturas, cuyo abordaje necesita, además, de otra serie de categorías intermedias como transformismo, revolución pasiva, lo nacional-popular. Portantiero recrea y desarrolla esta perspectiva en el sentido de trabajar el análisis de coyuntura como una síntesis de los procesos macro-históricos a través del análisis de la interacción de sujetos sociales en un horizonte de tiempo recortado. Se podría decir que la crisis es el tipo ideal de análisis de coyuntura porque en ella se ve el movimiento de las estructuras y fuerzas sociales que se desarticulan y las que se están constituyendo y desarrollando.

Tal vez por esto el otro eje de estudio-uso-presentación de Gramsci que realiza Portantiero es la noción de crisis orgánica, que se configura cuando no sólo hay crisis de acumulación y reproducción ampliada del capital sino también cuando se da una crisis de dirección y consenso, cuando se dan cambios a nivel de los procesos de cambio tecnológico, desarrollo de las fuerzas productivas que generan reformas en la organización de los procesos de producción y reproducción, y a la vez hay desgaste, deterioro y sustitución de creencias, como parte de una reforma moral e intelectual que afecta al sistema de dominación.

Los trabajos de Portantiero sobre la Argentina en particular se centran sobre todo en coyunturas de crisis orgánica, de crisis en el bloque dominante, que se vuelven crisis del país. La contracara de la crisis es la construcción de un Estado, un Estado-nación. En esta veta, Gramsci reivindica a Maquiavelo y Portantiero también.13 Durante las décadas del ´60 y ´70, para él la perspectiva de la construcción política y social alternativa giraba en torno a la idea de socialismo; luego se desplaza hacia la idea de democracia.

IV. Democratización del Estado y ciencia social

La historia produce desplazamientos políticos, que a su vez generan desplazamientos intelectuales. En los años ´80 hay un desplazamiento temático en la izquierda latinoamericana hacia el problema de la democracia como centro del análisis político y también del proyecto político que resulta de los procesos de resistencia a la dictadura y las luchas por la reconquista de derechos para ejercer libertades políticas. Los años ´70 son años de lucha por la democracia y de comienzos de la teorización sobre ella, que recién a inicios de los ´80 muestra un grado de maduración. En este sentido, menciono la publicación de “Cuatro conceptos de democracia” de René Zavaleta14, que es una articulación de Marx y Gramsci; los ensayos de Carlos Pereyra en México, también bajo una perspectiva gramsciana; los trabajos de la gente de FLACSO de Chile: Norbert lechner y Angel Flishfish15, y en Brasil, los trabajos de Chaui, Coutinho y Weffort16, entre otros.

Como parte de esta corriente, Portantiero publica “La democratización del Estado” que luego formará parte de su libro La producción de un orden,17 que reúne los ensayos sobre democracia y teoría política de la época. Portantiero empieza el libro diciendo que concibe la democracia precisamente como la producción de un orden, aunque aclara que la concibe como un régimen político y no como un tipo de sociedad. Esto implica pensar la democracia como un proceso de construcción histórica, esto es, como un proceso de reformas, cambios y también de fundación y fundamentación. La democracia no es un tipo de Estado. En esta perspectiva, lo que ha ocurrido en las sociedades modernas es un proceso de democratización de los Estados. Esto implica que la democracia es pensada en el ámbito de las relaciones entre Estado y sociedad civil. Hay democratización cuando se amplía la participación de los ciudadanos en los procesos de gobierno y se constituye, así, una dimensión pública.

Lo peculiar del trabajo de Portantiero es que no se piensa la democracia básicamente como un modelo de instituciones independiente del contexto histórico, como tiende a ocurrir en la ciencia política, sino que en primer lugar se articula una explicación de los procesos históricos de cambio y reforma del Estado moderno, en relación con los cambios del capitalismo y los cambios en la configuración de las sociedades civiles.

En este sentido, le presta especial atención al hecho de la constitución de sujetos colectivos, sobre todo corporativos, a diferencia del pensamiento liberal, que trata de negarlos. Para Portantiero, en el proceso de democratización del Estado es clave la organización de procesos e instituciones de negociación tripartita; esto es, lo que algunos llaman corporativismo democrático y él llama corporativismo conflictual. En esta línea, trabaja en una perspectiva afín a los trabajos de Philippe Schmitter y Gerhard Lembruch18, que establecen que históricamente hay un vínculo fuerte entre democratización del Estado y corporativismo, cuando éste no opera sólo como un conjunto de grupos de presión y a través de relaciones no públicas sino a través de instituciones regulares de intermediación y negociación macroeconómica, perspectiva no compartida por la mayoría de la teoría política liberal. La negociación en general, y la trilateral en particular, se vuelve relevante desde que se piensan Estado y democracia en relación con una idea de sociedad civil que se concibe no sólo como el conjunto de condiciones materiales sino también y sobre todo como la institucionalidad no estatal que resulta de la capacidad de asociatividad de la gente y de su capacidad de hacer política.

Si la democracia implica participación en las relaciones Estado-sociedad civil, es central reconocer la existencia y acción política de sujetos individuales y colectivos en el seno de la sociedad civil. Por un lado, el trabajo de Portantiero sobre democratización tiene el carácter de una explicación sociológica de los históricos procesos de reforma de los Estados modernos. Por otro lado, hay una dimensión normativa o ético-política, que aparece en la otra faceta de la concepción de democracia, respecto de un proceso de construcción institucional colectiva que se basa en la reciprocidad, el reconocimiento de los otros y la autolimitación, que es lo que permite la práctica de libertades positivas. En torno a estas ideas gira la antropología filosófico-política de Portantiero.19

A diferencia del liberalismo clásico, Portantiero no piensa la libertad en relación con las limitaciones que ponen la ley y la coerción estatal y el poder de otros, sino en base a la idea de autolimitación, que no resulta de las coerciones externas sino de una voluntad de construcción y vida colectiva. En esta veta, no piensa la democracia como gobierno de mayoría sino como un régimen de aceptación e inclusión de minorías. Portantiero piensa que tener una teoría de la democracia implica tener una teoría de la política, que se piensa como un conjunto de prácticas que incluyen el reconocimiento del otro. Hay un reconocimiento de que la realidad política consiste en la existencia de pluralidad de sujetos. Se trata de una teoría pluralista de la política. En esto sintoniza con el modo griego de pensar la política, como el de Aristóteles, y con uno moderno como el de Hannah Arendt.

La democratización del Estado consiste en la inclusión de mayorías y minorías en la vida política. Portantiero piensa la democracia sobre la base de la idea gramsciana de analizar los grados de correspondencia entre Estado y sociedad civil. Un Estado democrático sería aquel que contiene la diversidad de fuerzas y sujetos que configuran la sociedad civil, o una que permita gobernar con criterios de igualdad y justicia. A Portantiero le preocupó particularmente la producción de un orden democrático en los procesos de transición o postdictatoriales, en particular en la Argentina. Esta preocupación recorre sus escritos de los años ´80 y ´90.20

Portantiero sostiene la siguiente hipótesis: “Para captar el sentido de lo político es preciso concebir a la acción política como una especie de juego colectivo basado en un sistema de reglas constitutivas”21. Esto remarca el carácter constitutivo de la política a la vez que la dimensión interactiva; pero no lleva a una concepción formalista de la democracia. Portantiero resalta su doble dimensión: “Como hipótesis de trabajo la democracia será, para nosotros, a la vez ‘forma’ y ‘sustancia’, ‘forma política, ‘sustancia humana’, articulación a construir entre cierto tipo de procedimiento y ciertos fines éticos, en una relación de mutua justificación”22.

Estos fines éticos tienen que ver con la igualdad, la libertad, el pluralismo y la reciprocidad. En esta dimensión hay un vínculo con su concepción de socialismo: “la tensión hacia el logro máximo de la igualdad compatible con el máximo de libertad”23, que en términos de la época significaba “impugnar ética y políticamente tanto a la tiranía del Estado cuanto a la del mercado, proponiendo una visión de la sociedad y la política en la que la dimensión de lo público pueda ser recuperada”.24

En los años ´60 y ´70 Portantiero sostiene una idea de socialismo como socialización de poder, que se mantiene lo que luego refuerza es la dimensión del pluralismo y de la libertad. En los textos escritos sobre socialismo en los ´8025 critica la limitación de haber reducido la idea del sujeto político a la del productor, lo cual hacía que tuviera primacía la socialización de los medios de producción por sobre la democracia o la organización de la vida política en tanto deliberación y toma de decisiones.

En sus últimos años de vida Portantiero se dedicó a estudiar el socialismo argentino de las primeras décadas del siglo XX, en el que encuentra ricos antecedentes de propuestas socialistas pluralistas y democráticas, que vinculaban un grado de planeación en la economía colectiva26 con democracia en la dimensión del gobierno político.27

Portantiero rastrea otras vetas en América Latina, como la de los reformistas, que si bien tuvieron más impacto en la democratización del Estado en Europa, en el continente han sido menos conocidos por el predominio del leninismo y el trotskismo. En la historia del socialismo argentino hay una importante corriente reformista que introduce la idea de la intervención estatal y la planificación sin pensar en el estatismo monopólico estalinista. Esta veta de socialismo reformista democrático es la que Portantiero trata de recrear como memoria histórica y fuente de inspiración para pensar los retos de la democracia y el socialismo a fines del siglo XX.

 
Notas

1 Ver Portantiero, Juan Carlos y Edgardo Mocca. Juan Carlos Portantiero: un itinerario político e intelectual. Buenos Aires Biblioteca Nacional, 2012

2 Pasado y Presente año I, N° 1, 1963.

3 Pasado y Presente, año IV, N° 1, 1973.

4 Portantiero, Juan Carlos. Estudiantes y política en América Latina. El proceso de la reforma universitaria (1918-1938). México, Siglo XXI, 1978.

5 Portantiero, J.C. y Miguel Murmis. Estudios sobre los orígenes del peronismo I. Buenos Aires, Siglo XXI, 1971.

6 Portantiero, J.C. “La socialización del poder y la economía en la perspectiva marxista” en La socialización del poder y la economía. Buenos Aires, BONUM, 1973.

7 Op. cit, p. 15.

8 Portantiero, Juan Carlos. Los usos de Gramsci, México, Folios Ediciones, 1981.

9 Gramsci, Antonio. Cuadernos de la cárcel. 6 vol., México, Juan Pablos, 1975.

10 Ver Carlos Pereyra: Configuraciones: teoría e historia, México, Edicol, 1979 y El sujeto de la historia, [México], Alianza, 1984.

11 Gago, Verónica. Controversia: una lengua del exilio, Buenos Aires, Biblioteca Nacional, 2012.

12 Ver Zavaleta, René. Formas de operación del Estado en América Latina (Bonapartismo, populismo, autoritarismo), manuscrito.

13 Ver Portantiero, Juan Carlos. “Gramsci, lector de Maquiavelo”, en Tomas Várnagy, Fortuna y virtud en la república democrática. Ensayos sobre Maquiavelo, Buenos Aires, CLACSO, 2000.

14 Zavaleta, René. “Cuatro conceptos de democracia”, en Dialéctica, 12, México.

15 Lechner, Norbert. Los patios interiores de la democracia, Santiago, FLACSO, 1988; Flishfish, Angel. La política como compromiso democrático, Santiago, FLACSO, 1989.

16 Chaui, Marilena. Cultura e democracia. San Pablo, Editora Moderna, 1981; Coutinho, Nelson. A democracia como valor universal. Río de Janeiro, Salamandra Editora, 1 9 8 4; Weffort, Francisco. ¿Por qué democracia? San Pablo, Brasiliense, 1984.

17 Portantiero, Juan Carlos. La producción de un orden. Ensayos sobre la democracia entre el Estado y la sociedad, Buenos Aires, Nueva Visión, 1988.

18 Schmitter, Philippe y Lembruch, Gerhard. Neocoroporativismo. Más allá del estado y el mercado, México, Alianza, 1985.

19 Ver La producción de un orden, pp. 83-84.

20 Un segundo grupo de ensayos se reúne en el libro El tiempo de la política. Construcción de mayorías en la evolución de la democracia argentina 1983-200, Buenos Aires, Temas Grupo Editorial, 2000.

21 “Crisis social y pacto democrático”, en La producción de un orden, p. 177.

22 Ibíd., p. 176

23 El tiempo de la política, p. 36.

24 Ibíd., p. 37.

25 Ver “Democracia y socialismo: una relación difícil”, “El socialismo como construcción de un orden político democrático”, “Socialismo y política en América Latina” y “Los socialismos ante el siglo XXI”, incluidos en Cuadernillo de formación política socialista, Juventud Partido Socialista, Mar del Plata, 2012.

26 Título del libro de Rómulo Bogliolo editado en 1932 en Buenos Aires.

27 Ver Portantiero, Juan Carlos. “Imágenes de la crisis: el socialismo argentino den la década de 1930”, Prisma. Revista de historia intelectual, N° 6, 2002.

 

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